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Mostrando entradas de 2014

Frente al balance, mañana

Y cuando se haga el entusiasta recuento  de nuestro tiempo, por los que todavía no han nacido, pero que se anuncian con un rostro más bondadoso, saldremos gananciosos los que más hemos sufrido de él. Y es que adelantarse uno a su tiempo es sufrir mucho de él. Pero es bello amar al mundo con los ojos  de los que no han nacido                                         todavía. Y espléndido, saberse ya un victorioso, cuando todo en torno a uno es aún tan frío y tan oscuro. Otto René Castillo (Guatemala, 1936 - 1967)

De familia, días y colores

De entre los asuntos cotidianos: la familia. Y se sabe que con ella llegan los buenos días, los días grises y también de otros colores. Los días buenos se adoban con sentidos prefigurados: todo está bien en el trabajo. Todo está bien en la escuela. Todo está bien en la calle. Todo está bien en la casa. Y así la vida va. Sin sobresaltos. Y sin sinsabores. Aunque allá afuera, es decir en el mundo de las  familias habitantes de otras geografías, inmediatas o no tanto, la vida camine o se arrastre entre vidrios cortantes y campos minados. Pero los hay grises. Aquellos que parecen que apenas serán llovizna o nube pasajera. Y confiados de que el día irá con unos pocos baches, nos ataca de repente una negritud que nos impele a devolver en arcadas los días buenos que la familia trajo consigo a su llegada. Negra negritud que suscita la memoria ingrata  para recordar que, para no sufrir de espantos, alguna vez deseamos una familia suma cero o apenas saberla gentilicia de lugares que...

A quienes te digan, diles

A quienes te digan que el dolor pasa que la suerte es que la luna sale que el silencio otorga que el despertar se asoma que la noche es larga que el azul da paz que el recuerdo queda que la sal es buena que el calor sofoca que la espera es dulce que el adiós es sano que el regreso es ansias que el amor es sabio que te mires dentro y que yo quien sabe que te mire siempre. Diles que si o diles que no o a lo mejor... que el dolor se queda que la suerte debe que la luna entra que el silencio niega que el despertar se esconde que la noche es fuga que el azul da grima que el recuerdo es tránsfuga que la sal es mala que el calor aquieta que la espera es agria que el adiós enferma que el regreso es fiesta que el amor es lego que me miras dentro y que de mi ya sabes que te miro siempre.

De caminos no sabidos y de dioses a condición

Leyendo al finado Saramago me encontré con esta idea dicha por uno de los narradores (sin nombre) que suele aprovechar para decirnos cosas que lo ponen a uno a pensar: "...pero es sabido que el espíritu humano, muchas veces, toma decisiones cuyas causas dice no conocer, se supone que lo hace después de haber recorrido los caminos de la mente con tal velocidad que luego no es capaz de reconocerlos ni mucho menos reencontrarlos." Cerca de ahí, también me encontré con esta suerte de verdad, que da para kilómetros de papel y chorros de tinta o millones de bites, según sea el medio: "Sólo los dioses muertos son siempre dioses" José Saramago Todos los nombres "

Otro año?

A veces pienso que el contar los días, como pasa generalmente con los inventos humanos, sólo tiene que ver con la necesidad de justificar sentidos a la vida. Aun cuando con saciedad se ha dicho que esta no tiene sentido alguno. Es cierto que el tiempo existe. Se siente en los huesos y en la carne y no necesita saber contar uno para darse cuenta. Simple. Pero ahí vamos, inventando calendarios y desde luego, adosándole al tiempo destrezas gimnásticas para que salte a la cuerda a nuestro ritmo. Pero el tiempo transcurre, fluye, se desliza, desplaza, repta, trota, vuela, nada, ayudado por el movimiento de las cosas y ahijado por el benevolente espacio que por tener vástagos de diversa índole (forma, alcurnia, modo, consistencia, masa, peso y consideración, como son y deben ser siempre las cosas), apenas quiere cuidar al tiempo siempre errante, inasible, incompresible. Aún a sabiendas que a diferencia del hijo pródigo de la parábola, este nunca ha de regresar. Y vamos pretendiendo fijar...

Señales de humo

t u mirada de viaje o de desiertos se vuelve un manantial indescifrable y el silencio / tu miedo más valiente / se va con los delfines de la noche o con los pajaritos de la aurora / de todo quedan huellas / pistas / trazas muescas / indicios / signos / apariencias pero no te preocupes / todo es nada son señales de humo / apenas eso Mario Benedetti Señales de humo   (fragmento)

las palabras que no y las que sí

-Sssshhh, no digas nada. Las palabras emocionadas salen de la boca demasiado de prisa y suelen terminar diciendo cosas que no son del todo verdaderas. Y debemos ser respetuosos con las palabras, porque son la vasija que nos da la forma. El hacha del verdugo no cortaría y la hoguera de la intolerancia no quemaría si no estuvieran sustentadas por palabras falsas. ...Es la palabra lo que nos hace humanos, lo que nos diferencia de los otros animales. El alma está en la boca. ...Pero las palabras no deben ser como la miel, pegajosas y espesas, dulces trampas para moscas incautas, sino como cristales transparentes y puros que permitan contemplar el mundo a través de ellas. Rosa Montero Historia del rey transparente