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De caminos no sabidos y de dioses a condición


Leyendo al finado Saramago me encontré con esta idea dicha por uno de los narradores (sin nombre) que suele aprovechar para decirnos cosas que lo ponen a uno a pensar:

"...pero es sabido que el espíritu humano, muchas veces, toma decisiones cuyas causas dice no conocer, se supone que lo hace después de haber recorrido los caminos de la mente con tal velocidad que luego no es capaz de reconocerlos ni mucho menos reencontrarlos."



Cerca de ahí, también me encontré con esta suerte de verdad, que da para kilómetros de papel y chorros de tinta o millones de bites, según sea el medio:

"Sólo los dioses muertos son siempre dioses"


José Saramago
Todos los nombres

"

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Otro año?

A veces pienso que el contar los días, como pasa generalmente con los inventos humanos, sólo tiene que ver con la necesidad de justificar sentidos a la vida. Aun cuando con saciedad se ha dicho que esta no tiene sentido alguno. Es cierto que el tiempo existe. Se siente en los huesos y en la carne y no necesita saber contar uno para darse cuenta. Simple. Pero ahí vamos, inventando calendarios y desde luego, adosándole al tiempo destrezas gimnásticas para que salte a la cuerda a nuestro ritmo. Pero el tiempo transcurre, fluye, se desliza, desplaza, repta, trota, vuela, nada, ayudado por el movimiento de las cosas y ahijado por el benevolente espacio que por tener vástagos de diversa índole (forma, alcurnia, modo, consistencia, masa, peso y consideración, como son y deben ser siempre las cosas), apenas quiere cuidar al tiempo siempre errante, inasible, incompresible. Aún a sabiendas que a diferencia del hijo pródigo de la parábola, este nunca ha de regresar. Y vamos pretendiendo fijar...

Frente al balance, mañana

Y cuando se haga el entusiasta recuento  de nuestro tiempo, por los que todavía no han nacido, pero que se anuncian con un rostro más bondadoso, saldremos gananciosos los que más hemos sufrido de él. Y es que adelantarse uno a su tiempo es sufrir mucho de él. Pero es bello amar al mundo con los ojos  de los que no han nacido                                         todavía. Y espléndido, saberse ya un victorioso, cuando todo en torno a uno es aún tan frío y tan oscuro. Otto René Castillo (Guatemala, 1936 - 1967)

Señales de humo

t u mirada de viaje o de desiertos se vuelve un manantial indescifrable y el silencio / tu miedo más valiente / se va con los delfines de la noche o con los pajaritos de la aurora / de todo quedan huellas / pistas / trazas muescas / indicios / signos / apariencias pero no te preocupes / todo es nada son señales de humo / apenas eso Mario Benedetti Señales de humo   (fragmento)