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Mostrando entradas de enero, 2014

Otro año?

A veces pienso que el contar los días, como pasa generalmente con los inventos humanos, sólo tiene que ver con la necesidad de justificar sentidos a la vida. Aun cuando con saciedad se ha dicho que esta no tiene sentido alguno. Es cierto que el tiempo existe. Se siente en los huesos y en la carne y no necesita saber contar uno para darse cuenta. Simple. Pero ahí vamos, inventando calendarios y desde luego, adosándole al tiempo destrezas gimnásticas para que salte a la cuerda a nuestro ritmo. Pero el tiempo transcurre, fluye, se desliza, desplaza, repta, trota, vuela, nada, ayudado por el movimiento de las cosas y ahijado por el benevolente espacio que por tener vástagos de diversa índole (forma, alcurnia, modo, consistencia, masa, peso y consideración, como son y deben ser siempre las cosas), apenas quiere cuidar al tiempo siempre errante, inasible, incompresible. Aún a sabiendas que a diferencia del hijo pródigo de la parábola, este nunca ha de regresar. Y vamos pretendiendo fijar...

Señales de humo

t u mirada de viaje o de desiertos se vuelve un manantial indescifrable y el silencio / tu miedo más valiente / se va con los delfines de la noche o con los pajaritos de la aurora / de todo quedan huellas / pistas / trazas muescas / indicios / signos / apariencias pero no te preocupes / todo es nada son señales de humo / apenas eso Mario Benedetti Señales de humo   (fragmento)

las palabras que no y las que sí

-Sssshhh, no digas nada. Las palabras emocionadas salen de la boca demasiado de prisa y suelen terminar diciendo cosas que no son del todo verdaderas. Y debemos ser respetuosos con las palabras, porque son la vasija que nos da la forma. El hacha del verdugo no cortaría y la hoguera de la intolerancia no quemaría si no estuvieran sustentadas por palabras falsas. ...Es la palabra lo que nos hace humanos, lo que nos diferencia de los otros animales. El alma está en la boca. ...Pero las palabras no deben ser como la miel, pegajosas y espesas, dulces trampas para moscas incautas, sino como cristales transparentes y puros que permitan contemplar el mundo a través de ellas. Rosa Montero Historia del rey transparente