De veras que me pasa. De muchas lecturas digiero poco. Casi nada. Y eso que últimamente me da por la lectura fácil. De entretenimiento. De evasión. De vidas extrañas y lejanas; es decir, de gente que se dedica a menesteres funcionales como cortar arboles o descubrir la miseria del colonialismo o que se dice interesante porque trafica, en su caso de forma ilegal, estupefacientes de gran demanda. Toda ella viviendo en lugares muy lejanos (algunos de ellos ya inexistentes) y a muchos años de distancia; es decir, muy lejos de aquí y de ahora. Ven lo que les digo. Ya no me sale. Así que vuelvo más tarde
Unos asuntos cotidianos, anómicos y descodalados, pero honestos