Nadie tiene derecho a desaprovechar una oportunidad así -asintió Flora-. Olvídese de su luto, salga de ese sarcófago. Empiece a vivir. Estudie, haga el bien, ayude a los millones de seres que, ellos sí, padecen problemas muy reales y concretos, el hambre, la enfermedad, el desempleo, la ignorancia, y no pueden hacerle frente. Lo suyo no es un problema, es una solución. La viudez la salvó de tener que descubrir la esclavitud que significa el matrimonio para una mujer. No juegue a sentirse una heroína de novela romántica. Siga mi consejo. Regrese a la vida y ocúpese de cosas más generosas que cultivar su dolor. Por último, si no quiere dedicar su tiempo a hacer el bien, goce, diviértase, viaje, consígase un amante. Es lo que hubiera hecho su marido si usted moría de tuberculosis. ...................................... Copular, no hacer el amor sino copular, como los cerdos y los caballos: eso hacían los hombres con las mujeres... "Hacer el amor", esa ceremonia delicada, d...
Unos asuntos cotidianos, anómicos y descodalados, pero honestos