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Mostrando entradas de 2013

Flora Tristán y, entre otras cosas, el matrimonio

Nadie tiene derecho a desaprovechar una oportunidad así -asintió Flora-. Olvídese de su luto, salga de ese sarcófago. Empiece a vivir. Estudie, haga el bien, ayude a los millones de seres que, ellos sí, padecen problemas muy reales y concretos, el hambre, la enfermedad, el desempleo, la ignorancia, y no pueden hacerle frente. Lo suyo no es un problema, es una solución. La viudez la salvó de tener que descubrir la esclavitud que significa el matrimonio para una mujer. No juegue a sentirse una heroína de novela romántica. Siga mi consejo. Regrese a la vida y ocúpese de cosas más generosas que cultivar su dolor. Por último, si no quiere dedicar su tiempo a hacer el bien, goce, diviértase, viaje, consígase un amante. Es lo que hubiera hecho su marido si usted moría de tuberculosis. ...................................... Copular, no hacer el amor sino copular, como los cerdos y los caballos: eso hacían los hombres con las mujeres... "Hacer el amor", esa ceremonia delicada, d...

Algo acerca de los sueños

...los sueños son una congestión de la imaginación, sobrecargada por las palabras no dichas, los actos no realizados, los afectos de odio o de amor que no expresamos ni nunca expresaremos...  Los sueños -me explica, cuando está en vena didáctica- no profetizan nada, no advierten nada y no significan absolutamente nada. En eso, precisamente en eso se parecen a la vida, pienso yo ...Ningún sueño revela el sentido secreto de la vida, sino un secreto mucho mayor, que la vida carece de sentido. Y que tanto da soñar como vivir: alguien me habló de una tribu perdida en Oceanía ...que concede mayor realidad e importancia vital a lo soñado que a la vigilia. Esta última es para ellos como un deambular incierto entre la bruma, mientras que los sueños tienen una urgencia nítida y atroz. Se regocijan con sus triunfos soñados y se vengan refinadamente de las injurias que les infieren cuando sueñan.... Fernando Savater La Hermandad de la Buena Suerte

Génesis (2:7/2:22) mejorado

Y fue. Súbitamente. De no ser, a ser consciente de que era. Abrió los ojos, se tocó y supo que era un hombre, sin saber como lo sabía. Vio el Jardín y se sintió visto. Miró a todos lados esperando ver a otro como él. ...Lo invadió una modorra sedosa y mullida. Se abandonó  a la sensación. Más tarde recordaría el cuerpo abriéndosele, el tajo dividiéndole el ser y extrayendo la criatura íntima que hasta entonces habitara su interior. Extendió la mano y ella acercó la suya, abierta. Sus palmas se tocaron. Midieron sus manos, brazos y piernas. Examinaron sus similitudes y diferencias. Él la llevó a recorrer el Jardín. Se sintió útil, responsable (...) Él se sabía Adán y la sabía Eva. Ella quería saberlo todo.    Gioconda Belli El Infinito en la Palma de la Mano  

Y de hay? Por qué no escribis?

De veras que me pasa. De muchas lecturas digiero poco. Casi nada. Y eso que últimamente me da por la lectura fácil. De entretenimiento. De evasión. De vidas extrañas y lejanas; es decir, de gente que se dedica a menesteres funcionales como cortar arboles o descubrir la miseria del colonialismo o que se dice interesante porque trafica, en su caso de forma ilegal, estupefacientes de gran demanda. Toda ella viviendo en lugares muy lejanos (algunos de ellos ya inexistentes) y a muchos años de distancia; es decir, muy lejos de aquí y de ahora. Ven lo que les digo. Ya no me sale. Así que vuelvo más tarde

Marzo 16 Cuentacuentos

En estos días, y en otros también, celebran sus festivales los narradores que relatan cuentos a viva voz, escribiendo en el aire. Los cuentacuentos tienen numerosas divinidades que los inspiran y los amparan. Entre ellas, Rafuema, el abuelo que contó la historia del origen del pueblo uitoto, en la región colombiana de Araracuara. Rafuema contó que los uitotos habían nacido de las palabras que contaban su nacimiento. Y cada vez que él lo contaba, los uitotos volvían a nacer.  Eduardo Galeano  Los hijos de los días

Ah! Las palabras

El otro día, leyendo, me encontré esta revelación: “Como todo, las palabras tienen sus qués, sus cómos, sus porqués. Algunas solemnes, nos interpelan con aire pomposo, dándose importancia, como si estuviesen destinadas a grandes cosas y, ya se verá más tarde, no son nada más que una brisa leve que no conseguiría mover una aspa de molino, otras de las más comunes, de las habituales, de las de todos los días, acabarán teniendo consecuencia que nadie se atrevería a pronosticar, no habían nacido para eso, y, sin embargo, sacudieron el mundo.” José Saramago Caín   Y sobran las palabras.

Así llegamos

Esta mañana, como pasa en todas, me dispuse a seguir la rutina, De pronto se me encendió (o incendió) la calavera de Agustín luego de un conversatorio trashumante con Leonor de Aquitania  y, ¡ayjuepuya!!, que me doy un gran pencazo con la puerta del baño, de lo que resultó como consuelo la idea de comenzar a escribir las impresiones (o imprecaciones, que no es lo mismo pero no hay día de dios que no te saquen alguna) que me regala el día… Una mirada al espejo, un recuerdo, una imagen en la televisión, alguna fruslería como el café o la mirada nostálgica del perro, Y como de vez en cuando tengo ganas de que me vuelvan las impresiones que tuve hace algunos días, se me ocurrió hacer un blog, Si, un blog en donde registre o copie las ideas que de vez en cuando me provoca la nostalgia o el estío, o la imagen fugaz de un transeúnte que sube a un bus,o el estado en que me dejan los hasta luego cuando de pronto pienso en que los dichosos luego pueda que no sean nunca o cualquier otra cosa...